martes, 4 de diciembre de 2007

PETER KÜRTEN "EL VAMPIRO DE DÜSSELDORF"


Peter Kürten (26 de mayo de 1883 - 2 de julio de 1932) fue uno de los asesinos en serie más conocidos de Alemania. Conocido como "El vampiro de Düsseldorf", cometió al menos 9 asesinatos de adultos y niños y 7 intentos frustrados.

PRIMEROS AÑOS

Kürten nació en la localidad de Mülheim (ahora distrito de la ciudad alemana de Colonia) y fue el tercero de trece hermanos en el seno de una familia extremadamente pobre. Peter presenció como su padre, un alcohólico y violento trabajador en paro, maltrataba a su madre e, incluso, violaba con total impunidad a alguna de sus hermanas menores. Así fue como a la edad de ocho años Kürten escapó de su hogar familiar y dirigió sus pasos al mundo de la delincuencia en la ciudad de Düsseldorf.

A los 9 años cometió sus primeros asesinatos cuando ahogó a dos amigos mientras se bañaban en el río Rhin. A excépción de estos dos casos aislados, Kürten fue intercalando sus pequeños actos de delincuencia con breves pasos por la cárcel para pagar sus fechorías.

También fue contratado como perrero donde experimentó el "placer" de torturar, violar y matar a perros abandonados. No fue el único caso en la vida de Kürten donde experimentaría experiencias sexuales y torturas con animales.

Sus violentas tendencias se fueron incrementando a medida que se iba haciendo mayor. Paralelamente, Kürten necesitaba trasladar esas experiencias sanguinarias de animales a humanos. Así, su primer asesinato, a parte de sus dos amigos ahogados por él, lo cometió el 13 de mayo de 1913. Kürten merodeaba una casa presuntamente vacía para robar. Pero en ella se encontraba Khristine Klein, una niña de 13 años que dormía en su habitación. Kürten, tras comprobar que no había nadie en la casa, estranguló a la joven para terminar degollándola.

Durante la Primera Guerra Mundial, Peter Kürten fue condenado por sus habituales delitos de hurto y alguna que otra agresión sexual. Pero en 1921, Kürten se trasladó a Altenburg donde se casó con una mujer de buena reputación al mismo tiempo que conseguía un trabajo como camionero.

NACE EL "VAMPIRO DE DÜSSELDORF"

En 1925, Kürten volvía a Düsseldorf para empezar su serie de crímenes.

Una de sus víctimas (Rosa Ohlijer, de 8 años de edad) fue apuñalada trece veces con unas tijeras y tras beber su sangre, quemó su cuerpo con gasolina.

En 1929, llegó el año más sangriento de Kürten. El 8 de febrero, asesinó a una niña de 8 años. El 23 de agosto, mató a dos hermanas de 5 y 14 años. En septiembre mató a una mujer con un martillo. Y el 7 de noviembre, llegó al punto álgido de su locura al matar a una níña de 5 años y enviar a un periódico local el mapa de la tumba de la niña asesinada.

Estos asesinatos hicieron que la ciudad de Düsseldorf viviera en un contínuo estado de histeria. Nadie se atrevía a caminar solo por las calles de la ciudad.

Las autoridades ofrecían una suculenta recompensa por quien diera pistas sobre la identidad del asesino y la policía llegó a rebicir hasta 900.000 nombres de posibles asesinos.

EL VAMPIRO ES CAZADO

Sin embargo, en mayo de 1930, Kürten cometió el error garrafal que le acabaría condenando, engañó a Maria Budlick, una empleada doméstica que se dejó engañar por el asesino para llevarla a Grafenberger Woods, un bosque de las cercanías. El malhechor estranguló a su víctima para agredirla sexualmente pero la dejó con vida después de experimentar el orgasmo. Al marcharse el asesino, Bublick acudió a la policía donde pudo dar información precisa sobre Kürten. Poco después, aparecía el retrato robot del hombre más buscado de Alemania.

Víctima de un gran miedo, Kürten ofreció a su esposa la posibilidad de delatarle a cambio de una suculenta suma de dinero. Así, el 24 de mayo, el vampiro de Düsseldorf se entregaba sin oposición.

Kürten confesó sus delitos. En el juicio posterior (abril de 1931), inicialmente se declaró inocente, pero a medida que iba transcurriendo el pleito, cambió de idea. De hecho, los psicoanalistas trabajaron duro para deshacer cualquier tipo de enajenación que le pudieran salvar de la pena de muerte. La sentencia fue morir guillotinado por nueve asesinatos, siete intentos frustrados y unas 80 agresiones sexuales. Una pena que se ejecutó en Colonia el 2 de julio de 1932.

La última frase de Peter Kürten, casi coincidente con el estreno de la película de Fritz Lang en 1931, no fue más que un epílogo de su paranoia criminal: "Dígame, cuando me hayan decapitado ¿Podré oír siquiera un momento el ruido de mi propia sangre saliendo del cuello?"

IMPORTANCIA CRIMINOLÓGICA DE KÜRTEN

El caso Kürten es importante en el mundo de la criminología al dar a la policía de todo el mundo elementos clave en la evolución de cualquier asesino en serie. Fue la primera vez que un cuerpo se seguridad nacional pudo determinar la actividad criminal en miles de sospechosos. De hecho, muchos asesinos después de Kürten imitaron su conducta y muchos otros presuntos delincuentes fueron absueltos por la policía al no encajar con el modus operandi del vampiro de Düsseldorf.

Los motivos de la actitud de Kürten todavía son objeto de estudio. Él arguyó como la principal razón para cometer los asesinatos su pasión desenfrenada por beber la sangre de sus víctimas (De ahí su apodo del vampiro de Düsseldorf) y su placer sexual en el momento de la ejecución. Aunque durante el juicio, el asesino también reconoció que su principal motivación consistía en "aleccionar a una sociedad opresiva".

PELÍCULAS

En 1931, Fritz Lang dirigió M, el vampiro de Düsseldorf basándose en los trágicos hechos realizados por Peter Kürten.

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