martes, 4 de diciembre de 2007

GILLES DE RAIS


Gilles de Montmorency-Laval, Baron de Rais, llamado Gilles de Rais (o Gilles de Retz) (entre septiembre y octubre de 1404 - 26 de octubre de 1440), fue un noble francés del siglo XV que luchó en los años finales de la Guerra de los Cien Años junto a Juana de Arco,a la que siguió y en la que creyó siempre. En esta guerra logró convertirse en el mariscal de Francia y amasó una gran fortuna. La buena fama que tuvo en su época de gran luchador contra los ingleses se vio truncada por las atrocidades que cometió cuando se retiró de sus labores militares, después de la muerte de Juana. Es posible que las acciones macabras que realizó tengan que ver con una mentalidad psicópata originada en su infancia. Asesinó a centenares de niños junto a una corte macabra, que le hacía compañía en su castillo, formada por brujos, alquimistas, videntes, adoradores del diablo, etc. Se dice que la causa de la vorágine de matanzas indiscriminadas se debe a la muerte de Juana -quien fuera quemada en la hoguera-, de la cual culpó a Dios y a toda la humanidad. Decían que estaba enamorado de la doncella de Orleans. Ha sido considerado uno de los más radicales y terribles aristócratas asesinos (segunda fortuna de Francia), aquellos que utilizan su poder para cometer fechorías, como en el caso de Erzsébeth Bathory. Fue un hombre inteligente y de gran altura, pero que sufrió una gravísima esquizofrenia.

La truculenta historia de su vida inspiró uno de los cuentos más famosos de Charles Perrault, titulado Barba Azul, que cuenta los asesinatos de un noble contra sus diferentes esposas.

INFANCIA Y JUVENTUD

Nació en 1404 en el castillo de Champtocé (en su torre negra), bañado por el río Loira en la región de Bretaña. Fue el primogénito de uno de los grandes linajes de Francia, Guy II de Laval, quien se casó con Marie de Craon, la madre de Gilles. Tuvo un hermano, Réné de Susset, nacido en 1407, con el cual estuvo muy unido en su infancia. Los padres dirigieron la educación de los pequeños a varios tutores eclesiásticos y nodrizas, despreocupándose de ellos.

Un hecho terrible marcó a Gilles cuando tan sólo tenía 10 años; su padre Guy fue atacado por un verraco moribundo mientras cazaba con otros nobles una mañana de febrero de 1414. Resultó que llegó a herir al animal pero éste en su último estertor le dio una enorme embestida que consiguió incrustar los colmillos en su estómago. Guy fue llevado a su casa, en donde nada pudieron hacer por él. El pequeño Gilles vio como agonizaba su padre desangrándose lentamente, mientras su vísceras se esparcían por su lecho.

Esta sangrienta visión la tuvo presente durante toda su vida y la repetiría con muchas de sus víctimas en el futuro, cuando les rajaba el estómago y se quedaba ensimismado con el espectáculo de sangre y entrañas
Poco después de este hecho su madre Marie también murió y Gilles y su hermano quedaron bajo la tutela del abuelo materno, Jean de Craon. Este hombre inculcó a los dos hermanos el narcisismo, la soberbia, el poder, el orgullo, con los que Gilles fue desarrollando su personalidad.

Al principio, Jean no prestó mucha atención a nuestro protagonista y le dedicó más tiempo a su hermano. Entonces Gilles se fue refugiando en las bibliotecas de casa Craon, en donde encontró a sus alter ego y héroes en el libro de La vida de los doce Césares de Suetonio. En este recopilatorio de cómo fueron las vidas y milagros de Julio César y los primeros emperadores romanos, Gilles vio que todos ellos ostentaron riqueza y poder y se dedicaban a los mayores placeres de la vida además de cómo impartían poder sin verse obligados a dar explicaciones. Tomó buena nota de todo los césares y de sus personalidades para después repetir esos perfiles a lo largo de su poderosa vida de noble. Sus emperadores favoritos fueron siempre Nerón y Calígula, personajes claramente desequilibrados.

A los 14 años su abuelo le regaló una gran armadura milanesa y fue proclamado caballero. Manejó pronto la espada y también fue temprano en aburrirse al practicar sólo con peleles (muñecos construidos precisamente para la práctica) y empezar a relucir toda su agresividad hacia todo ser viviente. Primero animales, pero luego con seres humanos, como fue el caso de su compañero y amigo de la infancia, Antoin. Un día propuso un duelo entre ellos con machetes, que al principio fue inofensivo, pero que luego a Gilles se le escapó las manos y llegó a incrustar su machete en el cuerpo de Antoin. Gilles no ayudó a su compañero mientras éste se desangraba en el suelo y se quedó disfrutando de la visión del brotamiento de la sangre. Fue su primer asesinato, a los 15 años.

Quedó sin condena porque él era noble y Antoin de familia más humilde, aunque ésta recibió una indemnización económica por parte del abuelo de Gilles.

ACCIONES MILITARES





Escudo de armas de Gilles de Rais


Su enorme agresividad y psicopatía le llevó a alistarse en el ejército para desahogarse con los enemigos a los que se enfrentaba. Se puso a las órdenes de Juan V, Duque de Bretaña en las querellas residuales de la Guerra de Sucesión Bretona, entre los Montforts y los Penthièvres.

Luchó siempre en la vanguardia con sus soldados (tropas pagadas por él), y sus compañeros de armas lo admiraban porque parecía poseído cuando luchaba dando mandobles, con una rapidez y fuerza increíbles, pareciendo que eran los demonios quienes regían sus movimientos.
Después de esta campaña, y de vuelta a casa, raptó a su prima Catherine de Thouarscon de 15 años de edad, que pertenecía a una casa nobiliaria bretona.
Se casó con ella el 24 de abril de 1422, el mismo día del rapto, de forma clandestina. Los Thouarscon poseían varios castillos que, junto con los de Rais-Laval, harían de la unión la más rica y potente de Francia. Pero la familia de Catherine no aprobó el casamiento y rechazó unir las propiedades. Gilles de Rais hizo raptar entonces a la madre de Catherine y la encerró en un castillo a pan y agua hasta que le cedió los castillos de Pauzauges y Tiffauges.

Tuvieron a su única hija, Marie, siete años después de su matrimonio (en 1429).
Se dice que nunca hizo el menor caso a su esposa e hija, y que demostró una aparente bisexualidad, que posteriormente sería evidente y de la que no cabrían dudas.
Poco después de las campañas con Juan V, Gilles rindió tributo al que en esos momentos era el Delfín de Francia, Carlos VII, para combatir contra los ingleses y sus aliados de Borgoña. En 1429 conocería a Juana de Arco, quedándose fascinado por lo que revelaban las voces que ella escuchaba, y dicen que también quedó maravillado por su belleza.

El Delfín Carlos entregó un pequeño ejército a Gilles y a Juana para liberar Orleans del asedio inglés. Junto a ellos estaban otros generales como el Bastard de Orleans (Conde de Dunois), el Duque de Alençon y la Hire.
En solo 8 días las fuerzas francesas lograron levantar un sitio que duraba ya varios meses. Entraron triunfales en la ciudad y todo el mundo los veía como los salvadores de Francia. Poco después contribuyó en las victorias francesas en la Batalla de Jargeau y en la Batalla de Patay.
Gilles llegó a decir durante las batallas con Juana que ella era Dios y que si debía de matar ingleses por mandato de Dios, así lo haría. Se convirtió en su escolta y protector, salvándola en varias ocasiones en los fragores de las batallas, como en el ataque a París a finales de 1429.

Pese a las matanzas y crueldades de la guerra, Gilles se sentía buena persona y feliz, ya que estaba inspirado porJuana y había dado un gran servicio a su país.
Además, en ese mismo año fue proclamado mariscal de Francia con tan solo 25 años (caso único en la historia francesa) y adoptó la flor de lis en su escudo de armas, mientras Carlos VII fue proclamado rey el 17 de julio en la Catedral de Reims.

DECLIVE Y CRÍMENES

Mientras disfrutaba de su mando de mariscal de Francia, ocurrió otro hecho que le marcaría: la captura y condena a muerte en la hoguera de Juana de Arco el 31 de mayo de 1431. Pese a que intentó ayudarla contratando un pequeño ejército de mercenarios, aún no se sabe que pasó para que no llegara a tiempo, ya que tan solo se encontraba a 25 km de Rouen. Acusó públicamente a Carlos VII de su muerte y llegó a llorar amargamente ante las cenizas de Juana y sintió que todo había acabado, que la vida sin ella no tenía ya sentido, que no había pureza en la guerra que se estaba librando.
Se retiró de la vida militar y se refugió en sus posesiones de la Bretaña francesa (concretamente en el castillo deTiffauges, ubicado en la Vendée y donde le esperaban su esposa e hija), en donde se convirtió en todo un demonio y sus instintos mas perversos afloraron.

Entre la muerte de Juana y las crueldades y desastres de la guerra, desequilibraron más aún la mente enfermiza del mariscal, ya que se había acostumbrado a las campañas, los ataques alocados contra los ingleses, la sangre y a los muertos por doquier. En esta época también se separa de su esposa Catherine.
Su negra barba de azulados reflejos hizo que se llamara Barba Azul. Era inteligente y culto, muy ambicioso, ávido de riquezas y despilfarrador.

Desde este momento se entrega a los más locos dispendios para satisfacer sus más caros caprichos. No se recuerda príncipe o rey que hubiese llevado un lujo semejante. Este hombre tenía pasión por todas las artes, especialmente por la música. Se decía que si había escuchado una hermosa voz no descansaba hasta conseguir llevar a su servicio a quien la poseía, por muy lejos que estuviera.
Poseía muchos pares de órganos, de todos los tamaños. El sonido de este instrumento le producía tal enajenación que se los hizo construir portátiles para que le acompañaran en sus menores traslados.

Por otra parte, todo el que acudía a él participaba de su generosidad; el extranjero era bien recibido, cualquiera que fuese su condición, a cualquier hora del día o de la noche; tenía hospitalaria mesa y era raro que abandonase esa mansión sin salir colmado de dones en especies o en metálico.

Gastó la mayoría de su fortuna en obras artísticas que recordaban sus campañas con Juana y en fiestas para sus extraños amigos y consejeros. Tuvo que vender algunas de sus posesiones.


El castillo de Tiffauges en la actualidad

Para procurar el dinero, que le había llegado a ser cada vez más necesario, aposentadores, burgueses y mercaderes son puestos a contribución, y le adelantan a un interés usurario las sumas que, por una generosidad imperiosa, se funden entre los dedos y se hunden en un abismo sin fondo. Gilles de aproxima al momento en que se anuncia la ruina inevitable.
Sus cofres están vacíos, su crédito agotado, los que le rodean en las horas dichosas, presintiendo el desastre se alejan de él.

Ante esta situación se vuelve hacia el esoterismo buscando en la alquimia el modo de fabricar el oro que le falta (se interesó por el secreto de la piedra filosofal). Se rodeó de una corte grotesca de brujas, nigromantes, alquimistas ...Finalmente, cae en manos de un embaucador llamado Prelati quien le asegura que llenará sus arcas gracias a la magia negra.
El mariscal visitaba con frecuencia a su cómplice, se informaba con ansiedad del resultado de las investigaciones. Prelati asegura a su señor que, en una de sus invocaciones, ha visto cerca de él un demonio bajo la forma de un leopardo pero que ésta aparición fantástica se desvaneció sin que hubiera podido pronunciar palabra alguna. El crédulo mariscal le hizo caso y mandó que se redoblasen los ensalmos y las conjuras. Es imposible que el mariscal salga bien de sus empresas - dijo uno de los familiares de Gilles de Rais- si no ofrece al demonio la sangre y los miembros de niños llevados a la muerte. Porque su lectura habitual la constituyen los más ardientes poemas de Ovidio y el relato que hace Suetonio de los criminales sacrificios que exige el rey del Infierno. ¿Qué le importa el sacrificio de vidas humanas si adquiere ese precio el poderío que codicia?.

En su afán por procurarse víctimas para sus sacrificios, servidores de Gilles de Rais recorrían los pueblos y las aldeas buscando niños y adolescentes prometiéndoles que les harían pajes en los castillos del señor de Rais. Siempre en lugares lejanos. De ellos los padres no tenían mas noticias y si preguntaban les respondían que estaban bien. Pronto la gente se alarmó y de Rais recurrió a los raptos.
Entre 1432 y 1440 se llegaron a contabilizar hasta 1.000 desapariciones de niños de entre 8 y 10 años en Bretaña. Pero la gran locura llegaba por la noche cuando él y sus esbirros se dedicaban a torturar, vejar, humillar y asesinar a niños previamente secuestrados, a veces, por una o varias brujas que los atraían mediante engaños.

El temor se apoderó de los habitantes de los pueblos. Los criados tuvieron que ampliar su campo de acción con lo que el pavor se extendía mas y mas. Hasta que las murmuraciones se convirtieron en gritos que llegaron a las más altas autoridades.
Llegó a utilizar varias de sus posesiones (no solo el castillo de Tiffauges) para cometer sus fechorías, como el castillo de Machecoul, el de Champtocé y la casa de Suze.
Una vez se aprovechó de unos niños que eran mendigos y que fueron a pedir limosna inocentemente al castillo. Gilles los violó y desmembró. A algunos los violó ya muertos y con las entrañas al aire.
En algunas ocasiones cuando asesinaba a una de sus víctimas se arrepentía y juraba partir hacia tierra santa para redimir sus pecados, pero al poco tiempo volvía a cometer las mismas atrocidades.

Durante los ocho años de terror, Gilles parecía no vivir en un mundo real, rodeado de gran fastuosidad y como si no se diera cuenta de las brutales acciones que llevaba a cabo. Según contó en el juicio, junto con su grotesca corte, cortaban las cabezas de varios niños recién muertos y hacían competiciones para elegir los rostros más bellos. Las cabezas eran ensartadas en picas las iban calificando. Se llegó a contar que estas calificaciones las firmaba el mismo diablo, que un brujo llamado Rivière podía incocarlo, o a uno llamado Barrón, al cual le ofrecían sacrificios como los órganos, ojos, corazones, etc... de las víctimas.

En continuadas ocaciones el hermano de Gilles, René, intentó salvar el patrimonio familiar que Gilles estaba vendiendo, incluso con la ayuda del rey crearon una ley por la cual no podían vender más posesiones. René logró comprar el castillo de Machecoul y vio que en este lugar se encontraban los esqueletos de más de 50 niños. Quiso silenciar lo que vio para evitar posibles malentendidos contra él.

INVESTIGACIÓN, CAPTURA Y EJECUCIÓN

Pero llegó el momento de que todo esto acabara, y ese momento fue cuando el obispo de Nantes, Jean de Malestroit, investigó las desapariciones de Bretaña y vio que no eran casuales. Al final Gilles de Rais fue capturado por una acción, también de locura para la época. Había querido entrar en la iglesia de St. Etienne de Mer Morte por la fuerza de las armas, porque el consideraba que le pertenecía, haciendo incluso apalear al clérigo Jean de Ferron.

Las investigaciones del Obispo de Nantes descubrieron los asesinatos de Gilles.
El 14 de septiembre de 1440 se presentó a las puertas del castillo de Machecoul, donde estaba entonces Gilles de Rais, un grupo al mando del capitán Jean Labbé, que iba acompañado por el notario Robin Guillaumet, en nombre del Obispo de Nantes. Portaban órdenes del duque de Borgoña. Era el fin.
Gilles de Rais se entregó y fue llevado a juicio, el 19 del mismo mes, es decir, cuatro días después de su detención, empezó el interrogatorio que continuó el día 28, y los días 8, 11 y 13 de octubre.

En el juicio (altamente detallado y que aún existen los escritos del siglo XV) se declaró al principio inocente, pero en uno de los trastornos de personalidad que ya sufría de años atrás, rectificó y se declaró culpable quedando muy arrepentido de lo que había hecho. Documentó todos los asesinatos y las vejaciones que practicaba a los niños, actuaciones pedófilas, rasgaduras, colgamientos del techo por ganchos, decapitaciones, etc...Dijo que hasta había bebido sangre de los niños, incluso cuando estos aún estaban vivos, que "necesitaba aquel goce sexual" y que escribió un libro de conjuros con la supuesta sangre de los asesinados.

Fueron confesiones tremendas, toda Francia se convulsionó ya que la gente no se creía que uno de sus héroes fuera un hombre tan vil. Se llegaron a constatar 200 víctimas aunque probablemente fueran muchas más. Fue condenado por asesinato, sodomía y herejía.

Finalmente el día 26 de octubre de 1440, Gilles de Rais, junto a dos de sus más perversos colaboradores, fue conducido al prado de la Madeleine en Nantes para ser ahorcado y luego quemado, aunque solo en parte. Sus restos fueron enterrados en la iglesia de las carmelitas de Nantes,a petición del mariscal.

FRAGMENTOS DE LA DECLARACIÓN DE GILLES DE RAIS EN EL JUICIO

"Yo, Gilles de Rais, confieso que todo de lo que se me acusa es verdad. Es cierto que he cometido las más repugnantes ofensas contra muchos seres inocentes -niños y niñas- y que en el curso de muchos años he raptado o hecho raptar a un gran número de ellos -aún más vergonzosamente he de confesar que no recuerdo el número exacto- y que los he matado con mis propias manos o hecho que otros los mataran, y que he cometido con ellos muchos crímenes y pecados".

"Confieso que maté a esos niños y niñas de distintas maneras y haciendo uso de diferentes métodos de tortura: a algunos les separé la cabeza del cuerpo, utilizando dagas y cuchillos; con otros usé palos y otros instrumentos de azote, dándoles en la cabeza golpes violentos; a otros los até con cuerdas y sogas y los colgué de puertas y vigas hasta que se ahogaron. Confieso que experimenté placer en herirlos y matarlos así. Gozaba en destruir la inocencia y en profanar la virginidad. Sentía un gran deleite al estrangular a niños de corta edad incluso cuandos esos niños descubrían los primeros placeres y dolores de su carne inocente".

"Contemplaba a aquellos que poseían hermosa cabeza y proporcionados miembros para después abrir sus cuerpos y deleitarme a la vista de sus órganos internos y muy a menudo, cuando los muchachos estaban ya muriendo, me sentaba sobre sus estómagos, y me complacía ver su agonía..."

"Me gustaba ver la sangre, me proporcionaba un gran placer. Recuerdo que desde mi infancia los más grandes placeres me parecían terribles. Es decir, el Apocalipsis era lo único que me interesaba. Creí en el infierno antes de poder creer en el cielo. Uno se cansa y aburre de lo ordinario. Empecé matando porque estaba aburrido y continué haciéndolo porque me gustaba desahogar mis energías. En el campo de batalla el hombre nunca desobedece y la tierra toda empapada de sangre es como un inmenso altar en el cual todo lo que tiene vida se inmola interminablemente, hasta la misma muerte en sí. La muerte se convirtió en mi divinidad, mi sagrada y absoluta belleza. He estado viviendo con la muerte desde que me di cuenta de que podía respirar. Mi juego por excelencia es imaginarme muerto y roído por los gusanos".

"Yo soy una de esas personas para quienes todo lo relacionado con la muerte y el sufrimiento tiene una atracción dulce y misteriosa, una fuerza terrible que empuja hacia abajo...si lo pudiera describir o expresar, probablemente no habría pecado nunca. Yo hice lo que otros hombres sueñan. Yo soy vuestra pesadilla".

LIBROS
  • Gilles de Rais. La lectura prohibida. (Aleister Crowley)
  • El mariscal de las tinieblas. La verdadera historia de barba azul. (Juan Antonio Cebrián. Editorial TEMAS DE HOY, S.A. 2005)
  • Vampiros, mito y realidad de los no-muertos. (Miguel G. Aracil. Editorial EDAF. 2002)
  • Ladrón de almas. (Ann Benson. 2002)
  • La crueldad de la bestia. (Shaun Hutson. 1990)
Toda la historia (incluyendo el proceso) de Gilles de Rais es ampliamente recogida y comentada en "Allá lejos" de Joris-Karl Huysmans.

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