jueves, 18 de octubre de 2007

LOS ORÍGENES DEL VAMPIRO (II)

LOS VAMPIROS Y LA REFORMA


Hasta la reforma (la revisión de la iglesia católica durante el siglo XV) los relatos de vampirismo habían quedado relegados a la categoría de meras anécdotas incluídas en crónicas.
Sin embargo, esta situación cambió con la aprobación papal de diversas publicaciones que describían al vampirismo y algunas técnicas para su prevención.
Así, el vampiro contaba ya con el reconocimiento oficial del ente que debía haber sido su enemigo natural.


El primer tratado en referirse seriamente a lo oculto fue Malleus Maleficarum (el martillo de la bruja), publicado en 1485.
Sus autores, los dominicos Johann Springer y Heinrich Kraemer, ofrecían consejos para enfrentarse a las brujas y los vampiros, ambos considerados patentes manifestaciones del diablo.

Así nació un período de histeria que incitó a torturar, ahogar, colgar y quemar a innumerables inocentes en toda Europa, y que duró varios siglos.




ERZSÉBET BATHORY, LA CONDESA SANGRIENTA




Es posible que Erzsébet Bathory (1560 - 1614) jamás bebiera la sangre de sus víctimas, pero sí se bañaba en ella.
Nacida en el seno de una poderosa familia húngara, Bathory se ganó su sanguinario nom de plume torturando y desangrando a muchas víctimas.
A su entender, la sangre joven ejercía un efecto restaurador en su avejentada piel, por lo cual empleaba grandes cantidades para untar su cuerpo e incluso bañarse.


Al igual que Gilles de Rais, que le precedió, Bathory no era un vampiro.
Posiblemente fuera una iniciada en magia negra partidaria de las orgías sangrientas, pero desde luego fue su sed de sangre lo que aseguró a la comtese hongroise sanguinaire un sitio de honor en el panteón de los vampiros.



EPIDEMIA DE VAMPIROS




La aparición de literatura vampírica durante los siglos XVI y XVII sólo podía significar una cosa: que Europa había caído presa de una gran "epidemia de vampiros".

En su influyente Dissertation Historica - Philosophica de Masticatione Mortuorum (Disertación histórica y filosófica sobre los muertos que mastican), así denomida porque se creía que los vampiros masticaban su mortaja mientras se encontraban en la tumba, de 1679, el alemán Philip Rohr reiteró la creencia de que existía una explicación satánica para aquella maldición:

"La principal causa es el diablo, el más hábil de los enemigos, un adversario que aprovecha cada ocasión y oportunidad para dañar a los pobres y miserables mortales".

Desde entonces, el vampirismo pareció extenderse impreriosamente por toda Europa.

Los cadáveres sospechosos que exhibían misteriosas erupciones eran desenterrados y si presentaba signos de posesión satánica era mutilado o se le clavaba una estaca.

En tan ignorantes circunstancias resultaba sumamente fácil que si una plaga mortal se extendía la culpa recayera siempre sobre el Diablo y sus vampíricos secuaces.


RELATOS OFICIALES


A comienzos del siglo XVIII el vampiro ya se había infiltrado en los estratos más altos de la sociedad, desde universidades y academias militares a iglesias y cortes reales.

Los conquistadores españoles regresaban de sus viajes cargados de historias sobre vampiros - bruja llamados civatateo.

Los intelectuales más renombrados del mundo incluían relatos sobre los "meneos" de los cadáveres resucitados en innumerables disertaciones y tratados.

Entre ellos figuraban tractos sobre los hábitos alimenticios de los "no muertos", como De Masticatione Mortuorum in Tumulis (sobre los muertos que mastican en sus tumbas), de 1728, de Michael Ranftius.

Con el fin de no quedar eclipsada por los científicos, la iglesia hizo su propia contribución, publicada en París en 1746: Dissertations sur les Aparitions des Anges, des Démons, et des Esprits; et sur les Revenants et Vampires de Hongrie, de Bohême et de Silésie (Disertación sobre la aparición de ángeles, demonios y espíritus; y sobre los aparecidos y vampiros de Hungría, Bohemia y Silasia).
Esta significativa obra pertenece al benedicto Don Agustín Calmet.

3 comentarios:

unisono dijo...

Buen espacio¡¡ te invito a pasar por mi blog…

Eugenia Hernández dijo...

Gracias! así lo haré...

Anónimo dijo...

muy buen blog en verdad... saludos!!!